En una reciente entrevista en COPE, tuve la oportunidad de hablar sobre un tema que pone de manifiesto la importancia de la seguridad en la enseñanza de la química: la incautación por parte de la Guardia Civil de varios kilos de ácido pícrico en laboratorios de institutos de bachillerato. Esta noticia es una llamada de atención que no se debe ignorar.
¿Qué es el ácido pícrico y por qué es tan peligroso?
El ácido pícrico, un compuesto químico históricamente utilizado en explosivos, puede volverse altamente inestable y explosivo con el tiempo, especialmente si se encuentra seco. La mera presencia de este material en un entorno educativo, donde debería primar la seguridad, es sumamente imprudente.
Educación sí, pero con responsabilidad.
La enseñanza de la química es esencial, pero no puede ser a costa de poner en riesgo la seguridad de estudiantes, profesores y personal. Es necesario revisar los inventarios de productos químicos en nuestros laboratorios educativos y garantizar que se cumplen los estándares de almacenamiento, manipulación y gestión de inventarios.
Un problema más profundo.
Este caso también evidencia la necesidad de capacitar mejor a los responsables de laboratorios docentes en institutos. El ácido pícrico no debería estar presente en aulas de bachillerato, y mucho menos en cantidades como las que se encontraron. Hay alternativas más seguras para la enseñanza práctica sin comprometer la calidad educativa.
Un mensaje claro:
Los profesionales de la química estamos comprometidos con la seguridad; nuestro mensaje es claro: necesitamos protocolos más estrictos y un mayor control sobre los materiales que se utilizan en entornos educativos. La prevención es nuestra mejor herramienta para evitar tragedias.
Ricardo Díaz Marín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.