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«Calzado barato y de baja calidad: Un riesgo para la salud». Un artículo de Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos.

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El pasado fin de semana en Fiesta, el programa de Mediaset España, tratamos algo que muchas veces ignoramos al elegir calzado: los riesgos de los materiales de baja calidad.

Algunas chanclas o zuecos de plástico genéricos de baja calidad y fabricados fuera de la UE, no sólo manifiestan un desgaste más rápido y mayor inflamabilidad; también pueden contener ftalatos y compuestos tóxicos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) o bisfenol A (BPA). Estas sustancias, además de ser cancerígenas o disruptores endocrinos, se transfieren con mayor facilidad a la piel cuando usamos el calzado sin calcetines, contactando directamente la suela con la piel a altas temperaturas, como ocurre en verano.

Según un artículo de La Razón, incluso productos infantiles de marcas conocidas han sido detectados con niveles peligrosos de sustancias tóxicas. Este problema es aún mayor en productos que no cumplen con las estrictas normativas europeas dado que provienen de mercados externos donde estos productos están permitidos.

La presencia de los siguientes componentes en concentraciones superiores a las permitidas, favorecida por el contacto directo de la piel con el material y a temperaturas elevadas, favorecen la absorción cutánea y una bioacumulación que podrá provocar con el tiempo los siguientes efectos:

⚠️ Ftalatos y BPA: Plastificantes empleados en la fabricación que funcionan como disruptores endocrinos que alteran el sistema hormonal, especialmente en niños.
⚠️ Formaldehído y COVs: presentes en materiales plásticos y espumas baratas de muy baja calidad y que pueden causar irritaciones, alergias y problemas respiratorios.
⚠️ Metales pesados y HAPs: Son cancerígenos que se emplean como ignifugantes para reducir la inflamabilidad de plásticos y también están presentes en pigmentos y adhesivos de baja calidad.

¿Qué se puede hacer para evitar estos problemas?

1️⃣ Priorizar marcas que cumplan con las normativas de seguridad de la UE.
2️⃣ Desconfiar de productos genéricos con fuertes olores químicos, a goma, a plástico o de dudosa procedencia.
3️⃣ Recordar que la calidad no solo alarga la vida útil del producto, sino que también protege nuestra salud.

La presidenta de la Asociación de Afectados por DMF (dimetilfumarato), compuesto antifúngico y antimicrobiano usado para la conservación de textiles, confirma que su uso está prohibido desde 2009 en la UE. Para evitar más afectados hay que aplicar férreamente las normativas de la UE y vigilar estrictamente las importaciones. No sólo es proteger la salud y el entorno, también es de justicia con nuestra industria, cumplidora y creadora de empleo.

Identificar riesgos y tomar decisiones informadas es responsabilidad de todos.

Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.