¿Qué le motivó a estudiar química?
El origen fue una profesora del colegio. Sus clases me engancharon tanto que pasé varios fines de semana aprendiendo la tabla periódica, incluso antes de que nos la mandaran como deberes. Me fascinaba saber que algo tan invisible como el aire estaba compuesto por elementos químicos. Eso tiene algo de magia. Además de que me apasionaba, se me daba bien, y fue algo que me enganchó desde los 12 años.
¿Cuál ha sido su mayor reto profesional?
Por mi carácter y forma de ser, al ser muy autoexigente, cada día en mi carrera profesional, ha sido un reto, porque siempre he querido hacerlo mejor que el día anterior. Pero, si tuviera que señalar uno en particular, diría que fue hace diez años, cuando cambié completamente de área. El CEO de la empresa confió en mí y me propuso pasarme al área de comunicación. Me gustó mucho, y aunque no estaba del todo alejado de la química, esta me ayudó muchísimo a contar lo que hacemos en la empresa de forma comprensible, pero con conocimiento profundo de lo que hay detrás.
Si empezara su carrera profesional ahora, ¿volvería a dedicarse al sector científico?
Sin ninguna duda. Me ha encantado todo el camino. Me encantó la carrera y también todo lo que hice después. Quizá cambiaría algo: me habría quedado más tiempo en la universidad. Empecé la tesis mientras ya estaba trabajando, y eso hizo que no pudiera dedicarle tanto tiempo como me habría gustado. Lo único que cambiaría sería terminar la tesis antes de lanzarme al mercado laboral.
Fue la primera mujer en ocupar puestos técnicos y de liderazgo en varias empresas. ¿Cómo vivió esos primeros años en la industria?
Lo viví con un gran sentido de la responsabilidad. Sentía que tenía que hacerlo incluso mejor que si fuera un hombre, porque tenía la responsabilidad de que, dependiendo de lo que yo hiciera, las que vinieran detrás lo tuvieran más fácil o más difícil. Al principio, todo lo que hacía era química pura. Mi primer equipo, en una industria en Huelva, estaba formado solo por hombres, todos mayores que yo. Fue un reto que me aceptaran como jefa, como mujer y como compañera. Tuve la suerte de contar con un equipo maravilloso, pero no fue fácil. Me estaba metiendo en un mundo que se suponía que era de hombres, y abrirme paso ahí fue complicado… pero creo que lo conseguí.
¿Cree que aún quedan barreras para que las mujeres lleguen a puestos de responsabilidad en la ciencia y la industria?
Cada vez hay más mujeres en el ámbito científico, pero no todas llegan con la misma facilidad que los hombres a puestos de máxima responsabilidad. Aún queda mucho por hacer. Hay mujeres con muchísimo talento, pero les cuesta más abrirse camino.
¿Qué consejo les daría a las jóvenes que hoy se inician en carreras científicas?
Que sean cabezotas, como lo fui yo. Que persigan sus sueños y no permitan que nadie les diga que no pueden hacer algo solo por ser mujeres. Si realmente lo desean, que vayan a por todas. Y si deciden compartir su vida con una pareja, que elijan bien, que elijan a alguien que las valore tal y como son y que no anteponga su carrera a la de ellas. Tienen los mismos derechos. Yo lo hice: elegí bien, y nunca me he arrepentido.