En esta entrevista conversamos con Juana Ballenato, una profesional que ha sabido combinar pensamiento creativo, visión estratégica y sensibilidad social en cada uno de sus proyectos. A lo largo del artículo exploramos su trayectoria, desde sus inicios, y profundizamos en cómo entiende el liderazgo, el marketing con propósito y el papel de la comunicación en el cambio social. También hablamos sobre referentes, aprendizajes personales y los desafíos de emprender con valores en un entorno cada vez más competitivo.
¿Qué le motivo a estudiar química?
Porque me gustaba y la seleccioné entre otras opciones. El haber sacado muy buenas notas, en una asignatura difícil, en el bachillerato de entonces, me animó a la elección. Las compañeras y algún profesor me preguntaban: ¿Tú estudiarás Química? A mi padre, creo, le gustaba. Las circunstancias me impulsaron
¿Cuál ha sido su mayor reto profesional?
Responder con mi trabajo, en un tiempo difícil, a las expectativas puestas en mí, especialmente por parte de mis padres.
Si empezara su carrera profesional ahora, ¿volvería a dedicarse al sector científico?
Probablemente a lo mismo. Me ha gustado la especialidad a que me he dedicado (no elegida por mí): la Espectroscopia Infrarroja y Raman, que tan importante siguen siendo en la actualidad
¿Fue complicado iniciar su carrera profesional?
En mi caso fue complicado para encontrar un trabajo como química, pero no en el campo de la investigación, concretamente en el Instituto de Óptica Daza de Valdés, del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).
¿Qué o quienes impulsaron su carrera?
No soy consciente de que nadie me pusiera freno. Un Profesor de Química del Bachillerato, el Dr. D. José R. Barceló Matutano, que me ofreció realizar la Tesis Doctoral bajo su dirección, fue el que impulsó mi carrera investigadora en los primeros años. No puedo olvidar que entre los que fueron decisivos en la realización de mi carrera investigadora fueron el director del Instituto de Óptica entonces D. José María Otero Navascués y el profesor Miguel A. Catalán jefe del Departamento de Espectros que tuvo que dar su consentimiento para trabajar en el grupo. Además, fue el padrino para presentar mi tesis doctoral en la Universidad (entonces solo podían hacerlo los catedráticos). Yo he tenido mucha suerte en la carrera profesional con todas las personas que he encontrado en mi camino. En la sociedad existía mucha discriminación, pero yo no la experimenté. Tampoco era conflictiva. Tuve becas postdoctorales en Friburgo de Brisgovia y en Oxford, en que los hombres eran mayoría absoluta y no tuve ninguna queja a pesar de las diferencias (ni con los compañeros de laboratorio ni con los profesores).
¿Qué consejo les daría a las jóvenes que hoy se inician en carreras científicas?
Que lo tienen mucho más fácil que nosotras. Que estudien y trabajen en lo que les guste, que sigan su vocación científica y que no se desanimen, aunque encuentren dificultades.
Información adicional
Ha insistido en que ella no es extraordinaria, que ha tenido suerte; solo ha trabajado y ha ido ascendiendo. Su carrera ha sido producto de las circunstancias. Desde pequeña le gustaba estudiar y se le daban bien las ciencias. Tuvo muy buenas notas en bachillerato y le concedieron una beca para costearse los primeros años de Universidad. También dio clases particulares, realizó algunas traducciones (francés, inglés o alemán al español) y corrigió varios libros antes de su publicación. Su familia vivía en Madrid lo que facilitaba que tuviera más oportunidades para estudiar. En su familia eran solo chicas, 3 hermanas, por lo que no pasó lo que en otras familias que normalmente las oportunidades se le daban al varón.
Probablemente previendo la dificultad para trabajar se preparó para ser maestra nacional de enseñanza primaria. Tuvo que estudiar 15 asignaturas en una academia especializada, entre ellas labores, caligrafía, solfeo y algo de pedagogía para complementar los conocimientos técnicos adquiridos en el bachillerato. No llego a ejercer porque empezó a estudiar química.
Cuando empezó a trabajar, no tuvo que acceder a través de una oposición como pasa hoy en día por lo que fue más fácil, según su opinión, lograr sus metas. Realizaba su trabajo, entiende que bien, y fue ascendiendo hasta llegar a ser lo más que podía, Profesor de investigación.
Como le gustaba viajar, aparte del interés científico, participaba en todos los congresos que le proponían y le dio la oportunidad de conocer cuatro continentes y muchas personalidades y científicos. De hecho, el último congreso en el que ha participado ha sido hace 7 años, en Coimbra (Portugal). Ya está completamente retirada.
Tuvo que jubilarse a los 65 años, la obligaron, fue una decisión política, pero siguió colaborando de forma gratuita (como Doctor vinculado ad honorem) y en este período, de muchos años, hasta que le quitaron el despacho y algo más, publicó gran parte de su trabajo, la mayoría en colaboración con otros científicos.
Al jubilarse y quedarse sola por fallecimiento de su madre y una hermana con las que convivía, se licenció en Teología en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.