Mientras que nuestros políticos exigen a universidades y profesores los máximos estándares de calidad académica, estos mismos políticos muestran sin pudor títulos falsos, másteres dudosos, plagios doctorales y CV inflados. La prensa ha destapado casos en todos los partidos. ¿Cabe mayor hipocresía que quienes marcan las reglas a las universidades no sean capaces de acreditar sus títulos?
La colegiación obligatoria —ya vigente en muchas profesiones— es la clave para atajar el fraude académico y profesional.
- Verifica títulos
- Regula la ética
- Promueve formación continua
- Protege a la ciudadanía del intrusismo y de la mentira.
Hoy, ni siquiera el Congreso exige demostrar los títulos declarados. Basta con una declaración responsable. Y mientras, quienes sí nos hemos esforzado por obtener nuestras titulaciones vemos cómo se banaliza su valor desde las propias instituciones.
Como Decano-presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España, pido que se apruebe urgentemente una ley que obligue a la colegiación de todos los profesionales. Es necesario que se exija colegiación con certificación visada en todo proceso de selección profesional y, muy especialmente, en el acceso a cargos públicos.
La colegiación aporta verificación de titulaciones, control deontológico y ético, freno al intrusismo, confianza y garantía para la sociedad; así como, servicios de formación permanente para el profesional.
Quienes nos representan deben ser los primeros en someterse a la verdad. No vale pedir excelencia si no se da ejemplo. Es hora de legislar con responsabilidad y respeto a la ciudadanía a la que se deben.
Si se exige meritocracia, empecemos por garantizarla desde arriba.
Que la colegiación sea la norma, no la excepción.
Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.