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Industria del automóvil, desarrollo tecnológico, seguridad y salud. Un artículo del decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España

La industria está en continua innovación tecnológica para crear nuevos materiales y aditivos ignifugantes o retardantes de llama que mejoren nuestra seguridad en caso de incendio. Un buen ejemplo de ello es la industria automovilística que invierte gran cantidad de recursos en el I+D destinados a reducir impactos ambientales, mejorar el confort y aumentar la seguridad vial.
Un estudio publicado recientemente indica que el aire de la cabina de los automóviles tiene mayores cantidades de las recomendables en ciertos agentes químicos ignífugantes empleados en las espumas de los asientos. Se trata de retardantes de llama basados en fósforo, como el trifenil fosfato (TPP) o el fosfato de tris (2-cloroetil) (TCEP). Estos compuestos liberan gases que pueden sofocar el fuego y retardar su propagación.
Otras alternativas actuales a estos ignifugantes lo constituyen los que contienen bromo, como el bromuro de polivinilo (PBDE) o el hexabromociclododecano (HBCD). Estos compuestos pueden reducir la propagación del fuego y son muy efectivos como aditivos en la espuma de poliuretano; o también, los compuestos del antimonio, como el trióxido de antimonio (Sb2O3), que ayudan a mejorar el comporta frente al fuego de la espuma de los asientos.
Recomendación: Llevar siempre bien ventilada la cabina del vehículo, sobre todo en periodos de calor intenso.
Ricardo Díaz Martín, decano-presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.