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‘La espectacularidad de las fuerzas de la naturaleza’. Un artículo de Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España

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No se trata de un fenómeno de emisión de rayos del interior de la tierra desde el cráter de un volcán erupción. Son las partículas de polvo y ceniza emitidas a la atmósfera por las erupciones volcánicas las que generan rayos eléctricos. El fenómeno es debido a un proceso de carga eléctrica por fricción entre las partículas y que resulta más virulento cuanta mayor sea la concentración del polvo en suspensión. Cuando las cenizas y otros materiales volcánicos son expulsados y se mueven rápidamente en la atmósfera, chocan y friccionan entre sí, lo que provoca una transferencia de carga.
El proceso desemboca en una acumulación de cargas eléctricas, y cuando la diferencia de potencial entre las regiones con diferentes cargas se vuelve suficientemente alta, se pueden producen descargas eléctricas en forma de rayos.
Se trata del mismo fenómeno físico que se desata en la atmósfera cuando hay presencia de cirros, típicas nubes muy cargadas de agua, que presagian tormenta y que se cargan electrostáticamente por fricción de las microgotas de agua en suspensión.
Las últimas descargas eléctricas observadas en volcanes se produjeron en las intensas erupciones del Monte St. Helens, en el estado de Washington de los Estados Unidos en 1980; en el Monte Pinatubo de las Filipinas en 1991 y, recientemente, la del Volcán de Fuego en Guatemala que es al que pertenece la imagen de la publicación.
Ricardo Díaz Martín, decano del Colegio Oficial de Químicos de España