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«La limpieza después de la DANA: Riesgos Invisibles». Un artículo de Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos

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Los municipios afectados por la DANA se enfrentan al reto de limpiar lodos que, a simple vista, parecen inofensivos. Sin embargo, estas zonas se han convertido en un gigantesco vertedero de residuos muy heterogéneos con sustancias contaminantes peligrosas que, mezcladas con el fango, representan un riesgo significativo tanto para los vecinos como para los voluntarios.

Principales riesgos:
– El lodo seco y el polvo: Cuando el lodo se seca, el polvo resultante puede haber adsorbido metales pesados, químicos de cadena corta y demás compuestos de descomposición orgánica que, al dispersarse por el aire junto al polvo del lodo, entran en los hogares, aumentando el riesgo de afecciones respiratorias y daños a la salud por la exposición prolongada a químicos nocivos.
– Peligro para voluntarios y vecinos: El contacto directo con estos lodos puede exponer a quienes limpian a las posibles sustancias tóxicas que contienen. La falta de medidas de protección puede convertir una acción altruista en un serio riesgo para la salud.
– Espacios cerrados como garajes y sótanos: La acumulación de lodos en estas áreas puede generar gases de descomposición orgánica, como el monóxido de carbono, un gas altamente tóxico que puede ser mortal en altas concentraciones. Además, se trata de gases con un alto poder de deflagración, pudiendo producir explosiones ante una chispa accidental.

Métodos seguros de limpieza:
– Equipos de Protección Individual (EPI): El uso de guantes impermeables, mascarillas con filtros adecuados (como FFP2 o FFP3), botas y gafas de protección es imprescindible para minimizar la exposición.
– Ventilación adecuada: Antes de ingresar a sótanos o garajes, es necesario asegurarse de que el espacio esté bien ventilado. Si se detectan olores extraños o se sienten mareos, hay que detener la actividad de inmediato y solicitar asistencia profesional.
– Limpieza controlada: Lo más aconsejable es humedecer los lodos antes de su manipulación para reducir la emisión de polvo y utilizar herramientas adecuadas para su retirada de la vía pública.
– Gestión profesional de residuos: En áreas con altos niveles de contaminación, lo ideal es contar con empresas especializadas que gestionen la retirada del lodo de manera segura y responsable y, posteriormente, la separación y tratamiento adecuado de cada tipo de residuo.

Unidos por la seguridad:
La solidaridad y el esfuerzo conjunto son esenciales en momentos como este, pero no debemos poner en riesgo nuestra salud ni la de los demás. Informarnos, tomar precauciones y utilizar métodos seguros es clave para superar esta crisis sin agravar sus consecuencias.
Si estás colaborando en las labores de limpieza o conoces a alguien que lo está haciendo, comparte esta información. Juntos podemos marcar la diferencia, cuidando tanto nuestro entorno como a las personas que lo hacen posible.

Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.