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‘Riesgos del uso de plásticos en la cocina y del mal uso de sartenes con recubrimientos’. Un informe de Ricardo Díaz Martín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos

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Existen sartenes que contienen ciertos componentes tóxicos, como el PFOA (ácido perfluorooctanoico), que es un pegamento prohibido en la Unión Europea desde 2016, y que se usa para fijar el teflón antiadherente a la superficie interior de la sartén. La absorción de este compuesto en los alimentos y su frecuente ingesta, puede producir a la larga serias afecciones al hígado y a glándulas de producción de hormonas dado que se trata de un disruptor endocrino.
El mal uso de las sartenes, cuando se nos olvidan al fuego y se exponen a sobrecalentamientos prolongados a temperaturas superiores a 260 ºC, degradan el material que termina desprendiendo partículas de teflón (antiadherente) y óxidos metálicos. El mismo efecto ocurre con sartenes que por el largo tiempo de uso y el incorrecto método de limpieza por abrasión mecánica, se observan deterioradas y con la capa antiadherente desprendida.
Por otra parte, los utensilios de plástico que se emplean para la manipulación, envasado y preparación de alimentos; nunca se deben poner en contacto con alimentos a temperaturas superiores de 25ºC.
¿Por qué? Pues porque con el aumento de temperatura se favorecen extraordinariamente todos los procesos de transferencia de materia, por lo que muchos componentes del plástico (principalmente plastificantes como los ftalatos) podrían pasar a los alimentos y de ahí a nuestro organismo.
Desde el punto de vista de la industria alimentaria, en Europa, únicamente, se permite el empleo de materiales plásticos reciclados si se cumplen las estrictas normativas destinadas a garantizar la seguridad alimentaria.
Se trata de un reciente reglamento que rechaza cualquier plástico de origen desconocido, que haya estado en contacto con sustancias peligrosas o plásticos de reciclaje no cerrado cuya depuración total no es posible.
El empleo de plásticos reciclados procedentes de la industria o de equipos electrónicos resulta especialmente peligrosa porque puede conllevar la presencia de compuestos, como ignifugantes, que son altamente tóxicos (fundamentalmente halogenados y fosfatos), que pasarían a nuestro organismo si ponemos el plástico en contacto con alimentos a alta temperatura.
Algunas recomendaciones sencillas; para las sartenes, buscar aquellas fabricadas en Europa porque cumplirán con las estrictas normativas europeas, darlas un uso adecuado y desecharlas cuando se observe el más mínimo deterioro. Para el resto de los materiales plásticos; sólo emplearlos para manipular alimentos refrigerados a temperatura ambiente (mezclar ingredientes de ensaladas frías, por ejemplo). No usarlos jamás a temperaturas elevadas (por lo tanto, no usarlos para cocinar alimentos calientes), ni verter directamente los alimentos calientes sobre recipientes de plástico y, en todo caso, siempre observar la procedencia de la fabricación de los utensilios para que cumplan la normativa europea.
Ricardo Díaz Marín, decano del Consejo General de Colegios Oficiales de Químicos de España.